Nueve herramientas para combatir el Ciberestrés

 

Explicamos cuáles son las principales herramientas que nos permiten tener éxito en la batalla contra el ciberestrés.

  • El ciberestrés es una forma de presión que se percibe como excesiva o negativa y que se asocia a las facetas digitales de nuestra vida
  • Las empresas no están desarmadas, disponiendo de un amplio conjunto de herramientas que permiten mitigar sus efectos y mejorar la calidad de vida de sus empleadoss

 

El ciberestrés es un problema cada día más difundido. Según un estudio de Kaspersky Lab, alcanza ya al 77% de los españoles. Es una amenaza en nuestra vida particular, pero también en las organizaciones.

La buena noticia es que no estamos desarmados ante el ciberestrés. Las empresas disponen de diversas herramientas para luchar contra él. Examinemos algunas de las más importantes.

 

1. La Ciberseguridad

A medida que las actividades económicas se van digitalizando más, crece la inquietud por la ciberseguridad. No es nada nuevo, de hecho, una preocupación semejante ha existido siempre, mucho antes de que pudiesen imaginarse las tecnologías actuales. Los negocios del pasado temían por los robos, las malas prácticas de clientes y empleados, los actos desleales de la competencia, etc. La diferencia es que una parte de estas conductas se está desplazando del mundo físico al digital.

Para vencer esta causa de ciberestrés, debemos estar convenientemente actualizados y protegidos en materia de ciberseguridad. Hay que conocer los riesgos y los protocolos de actuación frente a su materialización, los perfiles profesionales que nos pueden ayudar y las personas y empresas que se encargan de prestarlos, las demandas de los clientes en materia de confidencialidad y seguridad y las normas que se promulgan para hacerlas efectivas.

 

 

2. Los estímulos digitales eficientes

La sobreestimulación digital puede provocar ansiedad. Los empleados pueden sentirse “bombardeados” por una corriente continua de mensajes a los que no pueden responder. La solución pasa por ser eficientes.

Para lograrlo, hay que plantear qué objetivos buscamos con la comunicación digital y cuántos mensajes son necesarios o beneficiosos para lograrlo. No se debe fallar ni por exceso ni por defecto, sino moverse en unos márgenes razonables. Si reclamar constantemente atención digital puede ser muy “ciberestresante”, también puede serlo la ausencia de información digital trascendente.

 


3. La experiencia flexible

Las herramientas digitales han facilitado enormemente el trabajo con la información. Para lograrlo, han de crear determinados protocolos, que reclaman algunas formas concretas de actuación por parte de los usuarios para que todo funcione correctamente.

Sin embargo, cada usuario tiene unas preferencias. Quizá prefiriese introducir, eliminar o cambiar el orden de alguno de los pasos que implica una determinada tarea en la que haya que emplear una herramienta digital. En este punto, las herramientas que permiten mayores grados de libertad en la actuación del usuario pueden contribuir a reducir el ciberestrés.

 

 

4. Mecanismo digitales de supervisión

El trabajador actual tiende a ser multitarea. El desbordamiento, por tanto, puede ser una fuente de estrés cuando existe miedo a no llegar a todo o a realizar mal alguna de las labores encomendadas.

Por eso conviene contar con herramientas que verifiquen que los resultados de las tareas que se realizan cumplen con los requerimientos. Además, es beneficioso que lo hagan en un segundo plano, sin necesidad de que el empleado tenga que iniciarlas, de manera que solamente interactúen con el usuario cuando existe algún problema concreto. De este modo, el empleado no tiene que estar pendiente de las comprobaciones, ni está sujeto a la presión de tener que cerciorarse de que todo está en orden.

 

 

5. Smart working

Las dificultades de conciliación son una fuente de ciberestrés. Las posibilidades de la comunicación moderna facilitan que podamos recibir mensajes en ubicaciones y momentos que hasta hace poco eran inimaginables. Cada día se intercambian más mensajes laborales fuera del tiempo de trabajo o personales dentro de él.

Que esa continuidad se convierta en una palanca del "smart working" o en una fuente inagotable de ciberestrés depende, en buena medida, de la capacidad de las empresas para afrontar el cambio organizativo. Hay que analizar de forma periódica y flexible qué protocolos de actuación funcionan para conciliar las facetas profesionales y personales de los empleados y para fomentar su productividad.

 

 

6. La mejora del conocimiento digital y la confianza

El miedo a lo desconocido es una fuente de ciberestrés. La transformación digital está generando un gran número de disrupciones que impactan en el ámbito laboral. Muchos trabajadores sienten el temor a no poder cumplir con sus responsabilidades. Otros se sienten capacitados, pero sufren la presión de no confiar en que las personas que los rodean superen los retos que exige el nuevo entorno.

Estos temores solamente pueden superarse mejorando la cultura digital. De este modo, los empleados no solamente cuentan con mayores conocimientos, sino saben que sus compañeros son una fuente de instrucción y apoyo.

 

 

7. Modernización de herraminetas

Tener que realizar las tareas que actualmente se realizan en cualquier empresa con herramientas desfasadas es muy ciberestresante. Todo resulta más lento, menos seguro, más sujeto a fallos y, algunas veces, nos damos cuenta de que el proceso es imposible de abordar.

Para reducir esa fuente digital de presión psicológica es necesario un plan de inversiones. La buena noticia es que muchas de las tecnologías más modernas no vienen asociadas a grandes desembolsos. Por ejemplo, la nube está permitiendo cubrir las necesidades tecnológicas más actuales sin necesidad de contar con los equipos más potentes.

 

 

8. La maduración digital

El ciberestrés es, al fin y al cabo, una forma de presión, que se percibe como excesiva o negativa y que se asocia a las facetas digitales de nuestra vida. Esos sentimientos son una señal de que la empresa necesita madurar digitalmente.

De hecho, la presión psicológica es un elemento frecuentemente asociado a cualquier proceso de transición. Culminadas determinadas fases críticas de la digitalización, los trabajadores pueden notar no solamente alivio, sino también que han superado un reto laboral, que la organización ha salido fortalecida y que todos podemos salir ganando.

 

 

9. El apoyo de los profesionales de la salud mental

El ciberestrés puede, con relativa frecuencia, venir asociado a otros padecimientos mentales. Por lo tanto, es muy importante que los profesionales analicen si nos encontramos ante un problema de mayor envergadura y que requiera un tratamiento específico.

 



La lucha contra el ciberestrés es una prioridad en materia de mejora del clima laboral, pero también en el fortalecimiento de las organizaciones ante el proceso de transformación digital.

 

 

 

Enlace al artículo publicado en el blog digital "Sage Advice"

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